Los retos de la Televisión Digital
La posibilidad de más canales, alta definición, interactividad entre emisor y receptor a través del uso de aplicaciones multimedia y la movilidad, son algunos de los modelos de negocio que la televisión digital terrestre permite desarrollar.
Mucho se ha hablado durante los últimos meses sobre la llegada de la televisión digital terrestre (TDT) a Colombia, tema entorno al cual se han generado todo tipo de expectativas, todas ellas caracterizadas por la falta de información de la ciudadanía frente al proceso y frente a las perspectivas reales de lo que significa para los usuarios, los operadores y para el país en general la implementación de la nueva tecnología.
La televisión digital terrestre es un tipo de tecnología de transmisión de las señales de televisión abierta que permite el envío de información a través de bits de datos, mejorando la calidad de imagen y audio, y permitiendo la introducción de servicios adicionales de valor agregado gracias a la optimización del espectro radioeléctrico, recurso limitado a cargo del Estado y administrado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las comunicaciones (TIC).
En Colombia, el proceso de implementación de la TDT ha implicado un proceso de aprendizaje largo, dispendioso y complejo. Es un juego de múltiples variables y tiempos en el que se esta ajustando permanentemente la manera como los componentes técnico, regulatorio y de contenidos tienen que articularse con el fin de garantizar que el usuario final, el televidente, podrá acceder a un servicio atractivo y de alta calidad que justifique las inversiones que deberá realizar en decodificadores o televisores digitales.
¿Cómo va el proceso? Lo técnico
Durante la tercera semana de febrero la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) entregó a los operadores de televisión abierta (RTVC, RCN, Caracol y canales regionales) las frecuencias para TDT. El ente regulador les asignó a los operadores los canales del 14 al 20, frecuencias que hasta ahora nunca habían sido utilizadas para el servicio de televisión a pesar de ser ideales para dicho propósito según estándares internacionales de la UIT. Actualmente estas frecuencias son utilizadas por operadores de taxi, vigilancia, policía y bomberos, servicios que tendrán que ser reubicados en materia de frecuencias lo que implica unos altos costos de traslado que aún no se sabe quién va a asumir. Sin embargo, a pesar de lo que esto pueda significar es claro que el proceso permite una optimización en la utilización del recurso radioeléctrico.
De acuerdo con lo anterior, el espectro actualmente utilizado para el servicio de televisión (la banda del 52 al 69) regresará a manos del Ministerio de TIC y quedará disponible para ser asignado a otros servicios tales como banda ancha inalámbrica de alta velocidad, lo que genera la posibilidad de abrir nuevos mercados y de ampliar la oferta de otros servicios.
En términos de tiempos, el cronograma estipulado por la CNTV establece que para mayo serán liberadas las frecuencias asignadas a los canales privados RCN y Caracol, y que para el mes de noviembre estaría disponible la frecuencia asignada al operador público RTVC. Lo anterior es importante en la medida en que sin la disponibilidad de este recurso los operadores no podrán empezar a prestar el servicio de manera permanente, lo que se traduce en que los colombianos no tendrán una oferta completa de televisión en su versión digital sino hasta finales de este año.
Los posibles modelos de negocio
No es un tema trivial pensar cómo la introducción de esta nueva tecnología permitirá generar valor agregado al servicio tradicional de televisión, pues parte de las razones que justifican la transición y las grandes inversiones que tendrán que ser realizadas por parte de los operadores, así como aquellas que deberán ser asumidas por los usuarios, es la posibilidad de reconfigurar el mapa de oportunidades que se abre en materia de contenidos y servicios.
La posibilidad de más canales, alta definición, interactividad entre emisor y receptor a través del uso de aplicaciones multimedia y la movilidad, son algunos de los modelos de negocio que la televisión digital terrestre permite desarrollar.
El reto es consolidar una oferta que incentive a los televidentes a convertirse en usuarios de este servicio y a adaptar sus receptores de manera que cuando se produzca el apagón analógico éstos puedan acceder a los contenidos que ahora ven con la tecnología análoga, más aquellos servicios de valor agregado que se espera los operadores desarrollen y promuevan.
En la actualidad el proceso enfrenta el gran riesgo de estar generando inconformidades de entrada en la medida en que los cronogramas no han sido claros y ha faltado comunicación con los usuarios en términos de lo que dicho proceso implica, de los beneficios que podrán percibir y de cuáles serán las condiciones para que ello sea posible.
El reto de la regulación
Finalmente la implementación de la televisión digital terrestre enfrenta otro gran reto: el de la regulación. ¿Cómo hacer compatible la regulación desarrollada con los usos demandados por los televidentes? ¿Cómo regular un servicio de televisión que cambia en su naturaleza al introducir la posibilidad de interactividad o movilidad? ¿Es sostenible un esquema institucional de regulación que es ajeno a las tendencias de convergencia del mundo de hoy?
Los mercados y las tecnologías se mueven hacia la convergencia, sin embargo no es claro que la regulación también lo haga y que sea lo suficientemente dinámica como para seguirle el paso a un entorno en permanente transformación. Los esquemas por ahora no son claros.
Los retos de este proceso son muchos, desde mantener informada a la ciudadanía sobre el avance del proceso, hasta planificar la implementación de tal manera que el despliegue técnico sea compatible con los modelos de negocio desarrollados por los operadores y generadores de contenidos. De otra parte es importante hacer valer los acuerdos que en materia de cooperación internacional se generaron como parte de la oferta de la Unión Europea para la elección del estándar DVB-T, especialmente en lo relacionado con el apoyo para la capacitación técnica y de contenidos de los profesionales y técnicos del sector de la televisión en Colombia.
Laura Ángel
Asesora del proyecto Conexión Total del Ministerio de Educación Nacional
Corporación Colombia Digital
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La posibilidad de más canales, alta definición, interactividad entre emisor y receptor a través del uso de aplicaciones multimedia y la movilidad, son algunos de los modelos de negocio que la televisión digital terrestre permite desarrollar.
Mucho se ha hablado durante los últimos meses sobre la llegada de la televisión digital terrestre (TDT) a Colombia, tema entorno al cual se han generado todo tipo de expectativas, todas ellas caracterizadas por la falta de información de la ciudadanía frente al proceso y frente a las perspectivas reales de lo que significa para los usuarios, los operadores y para el país en general la implementación de la nueva tecnología.
La televisión digital terrestre es un tipo de tecnología de transmisión de las señales de televisión abierta que permite el envío de información a través de bits de datos, mejorando la calidad de imagen y audio, y permitiendo la introducción de servicios adicionales de valor agregado gracias a la optimización del espectro radioeléctrico, recurso limitado a cargo del Estado y administrado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las comunicaciones (TIC). En Colombia, el proceso de implementación de la TDT ha implicado un proceso de aprendizaje largo, dispendioso y complejo. Es un juego de múltiples variables y tiempos en el que se esta ajustando permanentemente la manera como los componentes técnico, regulatorio y de contenidos tienen que articularse con el fin de garantizar que el usuario final, el televidente, podrá acceder a un servicio atractivo y de alta calidad que justifique las inversiones que deberá realizar en decodificadores o televisores digitales.
¿Cómo va el proceso? Lo técnico
Durante la tercera semana de febrero la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) entregó a los operadores de televisión abierta (RTVC, RCN, Caracol y canales regionales) las frecuencias para TDT. El ente regulador les asignó a los operadores los canales del 14 al 20, frecuencias que hasta ahora nunca habían sido utilizadas para el servicio de televisión a pesar de ser ideales para dicho propósito según estándares internacionales de la UIT. Actualmente estas frecuencias son utilizadas por operadores de taxi, vigilancia, policía y bomberos, servicios que tendrán que ser reubicados en materia de frecuencias lo que implica unos altos costos de traslado que aún no se sabe quién va a asumir. Sin embargo, a pesar de lo que esto pueda significar es claro que el proceso permite una optimización en la utilización del recurso radioeléctrico.
De acuerdo con lo anterior, el espectro actualmente utilizado para el servicio de televisión (la banda del 52 al 69) regresará a manos del Ministerio de TIC y quedará disponible para ser asignado a otros servicios tales como banda ancha inalámbrica de alta velocidad, lo que genera la posibilidad de abrir nuevos mercados y de ampliar la oferta de otros servicios.
En términos de tiempos, el cronograma estipulado por la CNTV establece que para mayo serán liberadas las frecuencias asignadas a los canales privados RCN y Caracol, y que para el mes de noviembre estaría disponible la frecuencia asignada al operador público RTVC. Lo anterior es importante en la medida en que sin la disponibilidad de este recurso los operadores no podrán empezar a prestar el servicio de manera permanente, lo que se traduce en que los colombianos no tendrán una oferta completa de televisión en su versión digital sino hasta finales de este año.
Los posibles modelos de negocio
No es un tema trivial pensar cómo la introducción de esta nueva tecnología permitirá generar valor agregado al servicio tradicional de televisión, pues parte de las razones que justifican la transición y las grandes inversiones que tendrán que ser realizadas por parte de los operadores, así como aquellas que deberán ser asumidas por los usuarios, es la posibilidad de reconfigurar el mapa de oportunidades que se abre en materia de contenidos y servicios.
La posibilidad de más canales, alta definición, interactividad entre emisor y receptor a través del uso de aplicaciones multimedia y la movilidad, son algunos de los modelos de negocio que la televisión digital terrestre permite desarrollar. El reto es consolidar una oferta que incentive a los televidentes a convertirse en usuarios de este servicio y a adaptar sus receptores de manera que cuando se produzca el apagón analógico éstos puedan acceder a los contenidos que ahora ven con la tecnología análoga, más aquellos servicios de valor agregado que se espera los operadores desarrollen y promuevan.
En la actualidad el proceso enfrenta el gran riesgo de estar generando inconformidades de entrada en la medida en que los cronogramas no han sido claros y ha faltado comunicación con los usuarios en términos de lo que dicho proceso implica, de los beneficios que podrán percibir y de cuáles serán las condiciones para que ello sea posible.
El reto de la regulación
Finalmente la implementación de la televisión digital terrestre enfrenta otro gran reto: el de la regulación. ¿Cómo hacer compatible la regulación desarrollada con los usos demandados por los televidentes? ¿Cómo regular un servicio de televisión que cambia en su naturaleza al introducir la posibilidad de interactividad o movilidad? ¿Es sostenible un esquema institucional de regulación que es ajeno a las tendencias de convergencia del mundo de hoy?
Los mercados y las tecnologías se mueven hacia la convergencia, sin embargo no es claro que la regulación también lo haga y que sea lo suficientemente dinámica como para seguirle el paso a un entorno en permanente transformación. Los esquemas por ahora no son claros.
Los retos de este proceso son muchos, desde mantener informada a la ciudadanía sobre el avance del proceso, hasta planificar la implementación de tal manera que el despliegue técnico sea compatible con los modelos de negocio desarrollados por los operadores y generadores de contenidos. De otra parte es importante hacer valer los acuerdos que en materia de cooperación internacional se generaron como parte de la oferta de la Unión Europea para la elección del estándar DVB-T, especialmente en lo relacionado con el apoyo para la capacitación técnica y de contenidos de los profesionales y técnicos del sector de la televisión en Colombia.
Laura Ángel
Asesora del proyecto Conexión Total del Ministerio de Educación Nacional
Corporación Colombia Digital
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